Sentada en mi cama,rodeada de recuerdos. Me pongo a pensar, ¿alguna vez te dije te quiero? Sé que mi alma lo gritaba en silencio cada noche al ver que no estabas a mi lado, cuando no podia dormir y solo me quedaba soñarte. Sé que mi mirada te lo decía siempre que te miraba pero nunca lo viste, nunca viste cada maldita lágrima de soledad. Sé que mi corazón, me golpea, y se cabrea conmigo al no decirlo, y me condena a soledad, ya que me hiela su frío. Mis labios quizás te lo dijeron,pero quizás nunca dije un: Quédate conmigo. O quizás tantas veces soñé que al decirtelo te quedarías conmigo, que mi corazón no asimila que lo dije y solo me quedara tu ausencia.
Pero vuelvo a la realidad. Mi mente se nubla y mi corazón se llueve en un río de amargas lágrimas. No puedo mirarte sin que me duela, ni morir sabiendo que existes. Pero sé, que aunque te ame, siempre estaré condenada a guardar silencio. 

Te lo prometo.

Aún lo recuerdo demasiado bien. A pesar del tiempo transcurrido siento como si hubiese ocurrido ayer. Esa tarde era helada y el sol no asomaba por ninguna nube, me gustaba. Todas las piedras que encontraba me resultaban la mar de extrañas, eran tan raras y de unos colores que no podía describir. Ella me miraba con una sonrisa de oreja a oreja formándola muchas arrugas. Esa era su marca pero para mi eran hermosas. Pelo tan claro como la nieve. Le llegaba solamente por los hombros y le resaltaban esas mejillas tan coloradas. Recorría conmigo todos los parques y bosques que quisiéramos. Me ensañaba cada rincón mágico y me hacía jurar que no se lo enseñará a nadie, que era solo nuestro. Todavía no rompí la promesa, la sigo manteniendo. Y aunque tu ya no puedas ir, yo iré por las dos y ese lugar seguirá siendo tan mágico como el primer día que me lo enseñaste. Lo seguiré decorando con las piedras extrañas que tanto te gustaba que te enseñará. Decías que eran las casas de pequeñas criaturas que tienen miedo a salir pero la gente no los conocían y por eso, sin querer, les pisan. No te preocupes. Te prometo que daré mi mejor esfuerzo. En esta vida eterna seguirá existiendo tu sueño. Te lo prometo.

LIAM .____.

Oh mi varonil y pornoso Liam.  Son tantas las cosas que me gustaría agradecerte, que no tienes universo para correr, te perseguiré hasta que entiendas lo especial que eres.
Eres de esas personas que se creen poco cuando son más de lo que nadie pueda ver, yo lo veo.  No seré la mujer favorita de tu vida pero por lo menos formo parte de ella y sé con certeza, creas o no, que eres de esos. Si, de esos. Esos con los que se puede mantener una agradable y divertida conversación, de esos que serian capaces de deducir lo que sientes (a veces), de esos por los que una persona al poco tiempo de conocerte ya siente estar pegada a ti y la necesidad de necesitarte. No creas que exagero, pues es lo que pienso.
Me veo en la necesidad de decir, que eres mío. SISISISI. Porque esos días en los que nos tiramos horas y horas hablando de puras chorradas (algunas cosas) no las cambio por nada. Que a lo mejor no soy la única, lose pero me da igual… Soy feliz así. Intentaré darte mi opinión siempre que la merezcas, te ayudaré y aconsejaré cuando lo necesites y sobre todo… TENDRÉ LA RAZÓN siempre (Muajajajaja)
Si, sobre todo te quería dedicar esto porque ya eres muy especial y porque tienes pendientes muchas cosas: Comprarme una bolsa llena de pulpos, llevarme al retiro, invitarme al Starbucks (esto puede ser muchas veces), bailar: Ven conmigo a la fiesta, montar en dragón y buscar a esas sirenas que deseo encontrar, y quiero esa noche de pasión, desmadre y locura.
CUÍDATE LIIIIIIIIIAM, SI NO TE EMPIEZO A TIRAR LOS GATOS QUE ME TIRASTES HACE TIEMPO. 


(No me hago responsable de los efectos secundarios que dé este texto ni la foto, pone si :D)
Hoy es uno de esos días en los que te encuentras sola, que aunque tengas a alguien ahí siempre para apoyarte, ayudarte y sacarte una sonrisa, te sientes sola. No sabes por qué te sientes así por mucho que lo pienses, ¿es por tus amigos?, ¿es por ese niño?… Quién sabe. La verdad es que a mí ahora mismo me gustaría poder sacar de nuevo esa sonrisa que yo tenía siempre en la cara, me gustaría hacer reír a mis amigos como siempre hacía, y poder reírnos recordando los mejores momentos del verano, pero a mí ya no me sale tan fácilmente esa sonrisa… No se me ocurren cosas para hacer reír a la gente… Y no tengo ganas de recordar los buenos momentos porque siempre se me vienen a la cabeza los malos… Aquellos días y aquellas en las que lo he pasado tan mal pensando en esa persona, en la persona que más he querido en la vida. Cada lágrima que cae de mis ojos es una pequeña parte de mi tristeza y de lo que de verdad siento por dentro. He intentado que no se me note, pero he llegado a un punto en el que es imposible ocultar lo que siento… A veces, si no llega a ser por ellos, no sería capaz de reírme, de divertirme, de hacer lo que mejor se nos da… Pero ahora mismo ni ÉL podría hacerme feliz. Hay días en los que no se si es mejor contárselo todo a mis amigos o simplemente esperar a que el tiempo ponga las cosas en su sitio… A lo mejor estoy así por mi inseguridad, o por las dudas que tengo de vez en cuando en la cabeza. Pero ¿por qué siempre me pasa eso? No se, pero siempre es la misma historia, cuando llego al punto de querer tanto a esa persona, siempre llegan las dudas… Son dudas pasajeras, que igual que vienen, se van. Pero así día tras día hasta que no puedes más y se lo cuentas a tus personas de confianza esperando una respuesta que te ayude. Esas personas te ayudan o te intentan ayudar y casi siempre lo consiguen, pero esta vez no es así. Porque cada cosa que veo, que escucho, que siento… me recuerda esos malos momentos que pasé. Ahora que por fin creí que era feliz me equivoqué. Espero que esto sea una mala racha, sin más. Puede que haya gente que piense que no tengo por qué estar así, porque tengo a alguien que me quiere, a alguien que me ayuda, a alguien que me hace feliz… Pero es un sentimiento que no se puede evitar, que cuando llega a lo más profundo de tu corazón permanece ahí toda la vida aunque a veces se esconda entre sentimientos felices, pero siempre, SIEMPRE acaba apareciendo de nuevo. Puede que esté madurando, si es así quiero seguir siendo siempre una niña, la niña que he sido siempre, la niña que se reía sin parar, la niña que siempre estaba feliz y nunca lloraba por esa persona. Porque tirar todos estos años de felicidad para mí es una tontería.

Sonreiré.

¿Sabéis lo que voy a hacer? Sonreír. Sí, sonreír. Cuando me preguntéis si estoy bien,
os diré: “claro, ¿por qué no iba a estarlo?”. Y os conformaréis con esa respuesta, porque
realmente no os interesa, pero os veis obligados a preguntar. Durante todo el día seguiré
sonriendo y os seguiré las bromas, cuando me digáis que él o ella está mal fingiré que me
da igual, me reiré con lo que digáis. Pero cualquiera que me conozca bien, o que se dedique a observarme, se dará cuenta que esa “felicidad” es totalmente falsa. Que mis sonrisas
están tensas y no encajan del todo bien. Sin embargo, yo seguiré fingiendo que estoy
genial, y luego, por la noche, cuando llegue a casa y nadie me vea, me permitiré el lujo
de derrumbarme. Pero todos tenemos debilidades, y en este caso son las lágrimas. Lágrimas que decidí que no iba a arrojar, pero en un momento u otro lo haces, porque la presión es demasiada.

Una farsa.

Nos hacen creer que todo es tan fácil que todo es como un cuento de hadas en el que nosotras somos princesas y cada una encuentra su príncipe nos hacen creer en cosas que no existen y luego pretenden que no mintamos que no nos refugiemos en nosotros mismos, nos hacen creer que un amigo es lo mejor que podemos tener cuando siempre son ellos los primero en hacernos daño nacimos rodeados de mentiras y luego nos dicen la realidad y nos hacen sufrir más que si lo supiéramos desde el principio.